miércoles, 26 de junio de 2013

#1: La Reina de las flores.

Verónica #1: La reina de las flores. 

Verónica y Cave, permanecían echados en el pasto contemplando el otoñal cielo estrellado, a las orillas de un río de frescas aguas. 
La chica permanecía con los pies sumergidos en las plácidas aguas mientras uno que otro curioso pececillo le daba torpes besitos en los dedos. 
Su falda de tela blanca podría incluso confundirse con su pálida piel, y sobre su fleco lacio y oscuro, descansaba una corona hecha por ella misma, armada de ramitas y flores del mismo bosque, Cave, a su lado permanecía plácidamente dormido y la luz de las estrellas se reflejaba en su blanco y glacial pelaje. 
Entonces Verónica sintió como la corona se iba deslizando fuera de su cabeza, asustada se incorporó rápidamente, sacando los pies del río y provocando un sonido fuerte. Cave se despertó alarmado. 
-¿Pasa algo?- preguntó mirando de un lado a otro en posición de defensa. 
-Es sólo que...- respondió lo chica apuntando a la corona que se alejaba hacia un rosal, arrastrandose lentamente- mi corona... 
Cave la miró.
-Ponte detrás de mi- le ordenó. 
Verónica obedeció y tomo su lugar detrás de Cave. Sin dejar de observar todo con bestial curiosidad. De repente el rosal pareció tomar vida, saliendo de el ramas, que arrastraron la corona a su interior.  Las ramas y rosas se comenzaron a enredar y a tomar forma, enlazandose entre si, en segundos una forma femenina de larga cabellera y ojos verdes los miraba. 
-¿Qué es eso Cave?- preguntó Verónica extrañada y a la vez curiosa. 
-La reina de las flores- le respondió. Con un tono de voz serio, que jamás le había oído. 
La piel blanca del ser hecho de flores estaba adornada de pétalos, Verónica estaba sorprendida pero no iba a dejar que esto se notará. De repente, la alta mujer, dijo con una voz que podría confundirse con el aire del otoño chocando con algún viejo roble: 
-Que bueno es encontrarte Tamar- 
Cave inclinó la cabeza. 
-Buenas noches reina- 
¿Tamar? ¿Le había dicho Tamar a su Cave? 
Los carnoso labios de la reina se tornaron en una sonrisa de medio lado. 
Levantó la mirada y contempló a Verónica detrás de él. 
-Ya veo que los rumores eran ciertos. Te hiciste amigo de un humano- dijo contemplando con cierto rechazo a la chica. 
-Lejos de ser un humano, su majestad, Verónica y yo somos amigos, estaba por morir y la rescate, nuestro deber, si mi memoria no me traiciona es ayudar a los seres humanos cuando estén en nuestro territorio- 
La reina soltó una risa. 
-¿Ayudar has dicho? ¡Tamar ellos son una amenaza? ¿Cuantos de nosotros hemos muerto quemados a causa de sus malditos cigarros en nuestros bosques? ¿Cuantos animales no han sido arrancados vivos de sus pieles?- 
-Su majestad, Verónica es distinta- 
La chica salió tímidamente detrás de Cave y jugando con el doblez de su falda dijo en voz baja, tomando lugar a un lado de su amigo:  
-Soy.. Soy vegetariana- 
La reina soltó otra risa. Esta vez parecía burlarse de la chica. 
Ignorándola por completo miró de nuevo a Cave: 
-Tamar, las cosas han cambiado. Tenemos que tomar nuestro lugar. El mundo es nuestro sitio, fue nuestro antes, y lo será de nuevo, al menos, este pueblo- 
Verónica sintió un escalofrío. ¿A qué se refería exactamente la reina? 
-Usted debería considerar las cosas, Verónica jamás revelaría nuestra existencia ella es u... 
-No lo hará si quiere estar viva- 
Verónica se sujetó de Cave. Tragó saliva y habló: 
-Cave es mi único amigo, señora, y jamás lo perdería por nada, mucho menos por ser una habladora, puede confiar en mi- 
La reina los miró a ambos. 
-Vengan a la fiesta de los girasoles, ambos, en una semana. Los espero aquí mismo. A media noche y...- miró a Verónica de pies a cabeza- vístete menos humana. 
-Sí, su majestad, ahí estaremos- 
La reina los miró y segundos después desapareció del lugar, quedando sólo pequeños pétalos flotando por el aire y un intenso olor a flores. 
Verónica estaba más pálida de no normal. 
-¿Porqué no me habías dicho que no podían ser amigos nuestros?- cuestiono a Cave. 
-Si podemos. Debemos. Pero las cosas han cambiado últimamente, Verónica, los seres de este bosque están muy enojados, no todos, pero si gran parte de ellos, quieren vengarse- 
Verónica se cubrió la cara con ambas manos y soltó un gruñido. 
-¡Esto no puede ser real! ¡Quizás la golpiza en el bosque me hizo estar en coma! ¡O quizás por fin enloquecí!- 
Cave río un poco. 
-No, esto es real, pero tu gente se ha visto cegada por la modernidad y han olvidado escuchar a los árboles cantar- 
Verónica lo miró con algo más de tranquilidad y se abrazó a él. El gran cuerpo de conejo de Cave siempre estaba dispuesto a ser abrazado. 
-Te quiero- le dijo. 
-Yo también te quiero- respondió el conejo y le dio un golpecito en el hombro con su morro. 
-Tenemos que averiguar que traman, y sólo podremos saberlo asistiendo a la fiesta- dijo Verónica arrugando el entrecejo. 
-No tenemos otra alternativa. Pero vamos, este no es buen sitio para hablar- 
-Coincido, vayamos a mi casa, y hablemos de esto, por cierto, Tamar es un lindo nombre, pero tú eres Cave, ¿Te queda claro?- 
Cave río y le respondió: 
-Mas que claro, su majestad- 
Dicho esto, Veronica trepó al lomo de Cave y se perdieron entre el espeso bosque. Camino a casa. 

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