-Últimamente he sentido mucho frío- dijo Verónica mientras permanecía de espaldas al pasto, y contemplaba las estrellas que parecían lunares en alguna espaldas de oceánicas proporciones.
-¿No te has abrigado bien?- le preguntó Cave mientras mordía el pasto.
-No es eso, es la gente, son como bloques de hielo, que me congelan a su paso- Respondió y suspiró.
-Ya veo, por dentro su sangre esta helada, y sus corazones como óvalos de hielo, por lo tanto, despiden aire polar-
-Lo se, tan ajenos a todo, a los dolores, a los quereres, me pregunto que será andar por la vida siendo hielo.
-¿Tú tienes hielo dentro, Verónica?-
-Sí, pero no natural, ellos congelaron todo sentimiento de amor y compasión que alguna vez pudo arder en mi interior-
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