jueves, 10 de enero de 2013

Prosa III: Cuando eres extraño

Recuerdo algo sobre los placeres de la vida, como correr en la lluvia, y ese suave dolor de las gotas acribillando el rostro, esa amarga decepción del primer amor, cuando tu castillo se cae ladrillo a ladrillo.
El corazón siempre es prisionero de algo, ya sea de las costillas o de un cuerpo celeste.
Juan, escribe por que no sabe hacer nada mejor, le fallan los signos de puntuación y su dramatismo es causa del desborde de sus prosas.
El día que deje de escribir, será por que mis manos estarán tan heladas como mi corazón, pero como consuelo, habré dejado un suculento epitafio, para esos seres aventureros de poesía en lugares muertos.
Escribió hasta que los ojos se le salieron.
Tengo frío cuando escribo por que desnudo mi alma, mis huesos necesitan calefacción, y mi vida una gama de colores pastel, para exorcizar este gris que me ahoga, y por el momento, después de pensarlo un poco no se esta mal en la soledad, ahí nadie puede oírte llorar.  

1 comentario:

  1. Y por eso me agrada mucho tu forma de escribir, tu pasión al hacerlo, la imaginación que haces que crezca un poco más en mi. ¡Muy bien Juan! (:

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